Se busca una imagen que refleje lo disperso del alma, se busca la imagen que deje ver adentro sin mirar un espejo, se busca una fotografía que regrese la calma, que viéndola ya no quede el corazón perplejo.
Pero no es encontrada esa imagen que no existe sino solo en el proceso de buscarla, claro que seguro es, pero no en la realidad esperada, sino cuando la vida se encuentra al revés, cuando todo regresa a la sombra y sólo con cerrar tus ojos, la ves.
Lo difícil de encontrarla es que al fin la encuentras, la armónica trampa que te abraza, que te lleva a las estrellas, y otro mundo se conoce, aunque ya antes conocido, cada vez más retorcido y cada vez soltándome y agarrándome, me conoce.
Y el cansancio que ciega, no deja a nadie descansar, solo deja las tinieblas, donde puede que no llueva, pero más tarde nevará, y regresa a paralizarte, a inmovilizarte en tu búsqueda, el cansancio de minúsculas explicaciones, se queda.
Pasos vienen, pasos van, como si cada paso no significara nada, y entre mis ilusiones acerca de esta tenue existencia, está el pensamiento de que éstos pasos, pasan desapercibidos por los caminantes inhibidos de esta realidad que nos deja incompletos.
No sé si sea lo correcto preocuparme, sin embargo lo hago, porque he pensado que lo importante se me escapa de las manos, y eso, es causa de la incesante significación que le doy a las cosas.
Y es que como dichos pasos, a veces cortos, a veces largos, a veces inseguros, a veces impetuosos, a veces solos, otras veces acompañados, me importan yo no sé de qué manera todas las cosas, pues guardan tras sí un mundo repleto de ilusiones, al igual que yo.
Y mientras tanto, mientras presencio y a la vez me encuentro de improviso con todas las pequeñas cosas, con las que intercambio ilusiones tal como si fuera un vicio, un torrente de aires vivos, metamórficos dan pasos, derrumbándome en la inquietante fortaleza de su andar.
Si la esperanza trae adherida una decepción, si la vida implica la espera de una muerte, triste suerte la del que muerto en vida, no espera sorpresa alguna, ni se sorprende.
Si el recorrido no es más que un pasaje a la muerte, si en el acto de tristeza no hay cabeza coherente, para qué la vida si no para la espera, de esa manera que excluye la rutina, de esa inmersión en la lógica divina, que sólo nos separa de lo humano que nos comprende.
Intenso pasajero de la vida, si bien es cierto que esta vida pasa rápidamente, aún más que los momentos donde creemos respirar tranquilos, también es cierto que tú amor inocente, haces parada cuando adviertes unos ojos diferentes, no importa lo que te cueste bajarte de este tren, te bajas, ignorando el tiempo que tomará terminar de explorar esta nueva tierra.
En cada parada descubres un nuevo matiz del color gris que te destaca, no rojo, porque tú amor, no eres sólo pasión, sino mil colores con significante, que cansados de buscar una tierra propia, terminan cambiándose al color gris al terminar su jornada.
¿Recuerdas amor cuando te detuviste en esa tierra juguetona, donde el sol daba saltos como unos ojos pícaros, y esos árboles que se arrodillaban para alcanzarte al igual que unas manos inquietas? Sabías que esa parada iba a ser rápida, a prisa, pero sin embargo descendiste del tren (aunque se podría decir que subiste), a encontrar esa tierra que después dejaste con la excusa de que no era diversión lo que buscabas, sino una tierra solitaria, donde pudieras estar tranquilo.
Esa parada no es comparable con aquella cuando te detuviste sólo para contemplar aquella belleza que parecía perfecta, de donde te fuiste una eternidad después, porque era tanta la comodidad de esa tierra que te hizo recordar que eso era lo que buscabas, pero faltaba algo mas… que no conocías aún.
Es risible cómo no me sentiste, amor, cómo no supiste que yo era lo que buscabas, no supiste que simplemente me buscabas porque soy parte de ti, a mí que me llaman vacío, asesino de ilusiones disfrazadas de verdad, que visto de negro y me junto con tu blanca esperanza para darte color y forma, a ti, explorador, curioso, burlador hermoso.
Y si es por la soledad que no descansas, que buscas y buscas en tierras llenas de todo y nada, te dejaremos hacerlo, sin evitar reírnos de tu búsqueda en esperanza y falta, con fracasos y triunfos, hasta que abandones el tren de la vida.
“… Ese secreto estructural de la palabra, en tanto hay algo que no se puede decir, es un secreto que hay del lado de las mujeres; tanto así que el secreto puede ser condición de goce para ellas y pueden llegar a gozar del secreto como tal…”
Jacques Alain Miller
Uno de los aspectos más interesantes del filme, es éste punto al que hace referencia Jacques Alain Miller en su seminario De Mujeres y Semblantes: el secreto estructural de la palabra, está del lado de las mujeres, en este caso, del lado de Amelie, quién además de usar la palabra no muchas veces, siempre la usa guardando un secreto, permaneciendo como un enigma, no sólo para los personajes que la rodean durante el filme, sino también hacia sí misma. Este aspecto apunta a la histeria y al hecho mismo de ser mujer; puesto que como mujer e histérica usa su enigma como condición de goce, y de hecho, puede llegar a gozar del secreto como tal, un goce donde la condiciónde secreto es vía de escape a una falta, a la falta de identidad y al deseo propio; así desplaza ese agujero hacia el Otro atacando su completitud. Se sirve de la no completitud del Otro para situarse frente a él como un enigma que le llama con la fantasía de que ella podría llenar esa falta, a condición de “querer ser” sólo ese semblante que ella cree que es el objeto causante del deseo de ese Otro; de esta manera, evita saber que ella es una mujer; pues en este querer ser como lo que causa el deseo en el Otro, hay también una búsqueda de identidad (qué es ser una mujer) y actúa a través de la lógica del hombre que representa al Otro.
Para ilustrar esto, vemos cómo Amelie en el caso de Nino, el chico que le gusta, llega a él a través del objeto-causa de su deseo; el fotomatón y la persona que intrigaba a Nino, el técnico que reparaba al fotomatón y a quien Nino buscaba en diferentes lugares; fue además a través de éste que ella pudo establecer una relación (de enigma) con Nino. Otra relación enigmática fue con su padre, con quien Amelie interactúa a través del gnomo, acerca del cual su padre mostró alguna vez interés. De este modo, Amelie intriga a quien le interesa provocando su deseo y gozando del deseo propio insatisfecho.
En el punto donde se habla del deseo insatisfecho de Amelie, se llega al “fuera sexo” de la histérica. Ella no desea sentir ella misma la experiencia deseada, por darle un nombre a esa experiencia en este caso, “tocar al otro”. Ella rechaza esa experiencia y deja el objeto de su deseo en procuración del que ella piensa que es deseado por él. Amelie, en cierto punto de su relación enigmática con Nino, tuvo la posibilidad, creada por ella, de tener un contacto con él, siendo un intento fallido a causa de ella misma. En este caso, Gina, la mesonera amiga de Amelie, en mi opinión, juega un papel muy importante en esta parte, yq que Amelie la presenta a ella frente a Nino para llegar a él (Gina coloca una nota en el bolsillo de Nino), no da su imagen o su identidad, no se presenta ella, pero sí a Gina, a quien posteriormente ve salir con él sin saber la causa y arma una escena donde ya sintiendo una pérdida, imagina su deseo cumplido; si embargo, ella dio lugar alguien para identificarse, un punto de referencia. Evita el contacto, pone a otra mujer en escena y se identifica.
El asunto de Fuera sexo me envía a la que considero una escena decisiva en el mundo de Amelie Poulin: la escena donde no fue ella, sino su padre, quien le dio un diagnóstico de insuficiencia cardíaca que la ordenarían en la forma de un no contacto con las personas queridas. A lo largo del filme, se observa que Amelie no hace contacto físico con su padre, con su único amigo de la infancia el pez, su amigo Raymond (el hombre de cristal y hasta el último momento no toca a Nino. A cambio de esto, según el narrador, Amelie encuentra placer en tocar granos, tocar rocas y lanzarlas, tocar monedas y vemos cómo en el final, cuando parecía imposible tocar alguna vez a Nino, Amelie sufre por eso disfrutando la sensación de harina entre sus dedos. Goza no tocar, tocando.
Amelie se enamora. Vemos a Amelie enamorada y sin la menor idea de quién es y de quién ser; se habla de un ser de nada, y de un dolor específico de ese ser de nada. ¿Cómo ama Amelie? Ella ama a través de la solución que le ha dado al gran enigma de ser mujer: No colmar el agujero del Otro, sino metabolizarlo, y en ser ella misma el agujero; se fabrica un ser con la nada como dice JAM, y en mi opinión, lo fabrica con la nada del Otro.
Patrick Monribot menciona en uno de sus seminarios que “el amor permite al sujeto acercarse lo más posible al agujero del Otro donde se goza lo femenino, a condición de explorar los desfiles de significante hasta el límite donde no hay más palabras”. De acuerdo a esto, me parece que Amelie sacrifica lo que tiene de más precioso, precisamente su deseo y su enigma para abrir en el hombre el agujero que no se va a colmar y no querrá colmar porque no lo puede colmar.
Si supiera todo sobre él me emocionaría, y lo olvidaría. Pero no se nada de él, ni he estado ahí, pero al menos existe, en la foto. El lugar donde lo obtuve decía que sirvió como campo de concentración pero es extraño cómo es lo que me hace volver siempre a su imagen y no dejarlo atrás. A la final, ¿será la noticia de muerte lo que hipnotiza de esta foto? porque si fuera un complejo turístico lo pasaría, como cualquiera de las miles fotos que se podrían ver en este mundo de contempladores.
La muerte siempre imponente frente a lo impotente de lo humano. La muerte que juega con tu esfuerzo de alcanzarla evitándola. Mil rituales y mitos para velar la angustia de saber que existe, se podría decir que todo ese esfuerzo por evitarla y negarla y desafiarla es sólo un culto a ella. Aún sin estar muertos padecemos la muerte, así que si la muerte fuera algo que no ocurre ya lo hace en el dolor humano, en el desearla, en el esperarla, en el evadirla, en el desafiarla. Le damos lugar a la muerte, y ella nos mortaliza a nosotros.
Un espacio para gente escritora. Escritores de cuentos, de mentiras, de sueños, de ideales, de verdades, de chistes, de ironías, de críticas, de novelas, de buenas y malas noticias, que quieran decir algo sin importar el destinatario. A la final es para el Otro. Espero leerles pronto.