lunes, 15 de diciembre de 2008

Un Hogar de Párrafos


Camino transitado sin final alguno

Esperanza desgastada al no encontrar futuro

Lágrimas ocupan el rostro cual cascada

Y chocan con las piedras de la profundidad

De un corazón envejecido.


Cambios deseados desde un ayer lejano

Estados jamás alcanzados

Ojos ya desgastados

De buscar inútilmente su amor ya alejado.


Soledad insinuante, resbalas en su pecho

Cama vacía, tristeza en su lecho

Confusa sonrisa, sonriente tristeza

Soledad insinuante

Invades su casa, la dejas desecha.


Amargura pasada, cejas levantadas

Encuentras en tu mundo

Un espejo a tu tristeza

Gimes en tu alma, pides compasión

Arrancando de sus almas

La hermosa canción.


Suerte inútil la de su espíritu

Hallazgos logrados sin aplausos recibidos

De aquel ser que odiado roba tus pensares

Y que con su sola presencia provoca tus pesares.


Falsa sonrisa que se levanta en tus ojos

Triste mirada que se refleja en tu sonrisa

Sueños logrados en la distancia

Tesoros perdidos en su recorrido.


Haces de tu desdén tu alegría

Finges vida cuando mueres

Pero sí que la tienes

Que cuna de pequeñas almas eres.


Luces, sonrisas, razones de estos corazones

Les duelen a estas hadas fértiles

Así como les derraman alegría

Orgullo de los conductores

Que esperan que los guíen.-


Y tu azúcar morena

Qué endulzas sino mi vida?

Qué recoges con tus manos

Sino las lágrimas que como cascadas

Caen en las piedras de mi corazón

Endurecido por el dolor de la herida

Que curaste con tu paz.

Diana Arias.

Maracaibo, Abril 7 de 2007.

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