
Camino transitado sin final alguno
Esperanza desgastada al no encontrar futuro
Lágrimas ocupan el rostro cual cascada
Y chocan con las piedras de la profundidad
De un corazón envejecido.
Cambios deseados desde un ayer lejano
Estados jamás alcanzados
Ojos ya desgastados
De buscar inútilmente su amor ya alejado.
Soledad insinuante, resbalas en su pecho
Cama vacía, tristeza en su lecho
Confusa sonrisa, sonriente tristeza
Soledad insinuante
Invades su casa, la dejas desecha.
Amargura pasada, cejas levantadas
Encuentras en tu mundo
Un espejo a tu tristeza
Gimes en tu alma, pides compasión
Arrancando de sus almas
La hermosa canción.
Suerte inútil la de su espíritu
Hallazgos logrados sin aplausos recibidos
De aquel ser que odiado roba tus pensares
Y que con su sola presencia provoca tus pesares.
Falsa sonrisa que se levanta en tus ojos
Triste mirada que se refleja en tu sonrisa
Sueños logrados en la distancia
Tesoros perdidos en su recorrido.
Haces de tu desdén tu alegría
Finges vida cuando mueres
Pero sí que la tienes
Que cuna de pequeñas almas eres.
Luces, sonrisas, razones de estos corazones
Les duelen a estas hadas fértiles
Así como les derraman alegría
Orgullo de los conductores
Que esperan que los guíen.-
Y tu azúcar morena
Qué endulzas sino mi vida?
Qué recoges con tus manos
Sino las lágrimas que como cascadas
Caen en las piedras de mi corazón
Endurecido por el dolor de la herida
Que curaste con tu paz.
Diana Arias.
Maracaibo, Abril 7 de 2007.
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