lunes, 22 de diciembre de 2008

Imagen Perdida


Se busca una imagen que refleje lo disperso del alma, se busca la imagen que deje ver adentro sin mirar un espejo, se busca una fotografía que regrese la calma, que viéndola ya no quede el corazón perplejo.

Pero no es encontrada esa imagen que no existe sino solo en el proceso de buscarla, claro que seguro es, pero no en la realidad esperada, sino cuando la vida se encuentra al revés, cuando todo regresa a la sombra y sólo con cerrar tus ojos, la ves.

Lo difícil de encontrarla es que al fin la encuentras, la armónica trampa que te abraza, que te lleva a las estrellas, y otro mundo se conoce, aunque ya antes conocido, cada vez más retorcido y cada vez soltándome y agarrándome, me conoce.

Y el cansancio que ciega, no deja a nadie descansar, solo deja las tinieblas, donde puede que no llueva, pero más tarde nevará, y regresa a paralizarte, a inmovilizarte en tu búsqueda, el cansancio de minúsculas explicaciones, se queda.

Diana C. Arias V.

Detalles


Pasos vienen, pasos van, como si cada paso no significara nada, y entre mis ilusiones acerca de esta tenue existencia, está el pensamiento de que éstos pasos, pasan desapercibidos por los caminantes inhibidos de esta realidad que nos deja incompletos.

No sé si sea lo correcto preocuparme, sin embargo lo hago, porque he pensado que lo importante se me escapa de las manos, y eso, es causa de la incesante significación que le doy a las cosas.

Y es que como dichos pasos, a veces cortos, a veces largos, a veces inseguros, a veces impetuosos, a veces solos, otras veces acompañados, me importan yo no sé de qué manera todas las cosas, pues guardan tras sí un mundo repleto de ilusiones, al igual que yo.

Y mientras tanto, mientras presencio y a la vez me encuentro de improviso con todas las pequeñas cosas, con las que intercambio ilusiones tal como si fuera un vicio, un torrente de aires vivos, metamórficos dan pasos, derrumbándome en la inquietante fortaleza de su andar.

Inspiración


Solitaria inspiración

Buscas tu existencia

En la ausencia de lo que anhelas

Menos el dolor.


Parece que regresas

Cuando el corazón está oprimido

Resultas en mi hoja,

Con mi olor

Y decido darme cuenta

De que siempre has estado conmigo.


Ayudante a escribir obras en papel

Y a la hora de pintar sobre un lienzo

Sigo esperando que aparezcas

Para bien crear mi universo

Redibujarlo con colores

Reescribirlo con un sueño.


Se te puede respirar

Resultas como aire en el pecho

Como pared a mirar

Bloqueas el camino estrecho

Cuando no estas.


En cada letra escrita

Plasmo mi vida entera

A veces mi alma grita

Y me hundo en la histeria

Y entonces escribo de tu mano.

Diana C. Arias V

lunes, 15 de diciembre de 2008

Compañera


¿Qué podría decirte, si ni siquiera estás?

Sin saber qué eres, quiero escribirte,

Nunca consigo hablarte cuando estoy sola,

Siempre te escribo con la soledad.


Sólo sé que naces en mi pecho,

Con tu ardor asciendes hacia mi garganta,

Cierras mis labios, necesitas callarme,

Para no salir y acompañarme en mí lecho.


Una laguna en mis pensamientos,

Causas cuando estás en vigilia,

¡Oscuridad infinita!

Me ciegas, me amarras a este triste lugar,

Donde mis sonrisas no traen sentimientos,

Corren desde adentro para huir de tu crueldad.


Sólo algo te reprocho, a ti, inexistente,

Si no me dejas, si me amarras,

¿Por qué me dejas aquí carente?

¿Por qué no calmas mi soledad?

¿O es acaso que tú me acusas

De necesitarte para defenderme,

Para no concentrarme en mi verdad?


Y si quiero darte nombre,

Y pronunciarte en la desesperación,

Muchas vueltas no daría

Pues no eres un hombre

Eres la angustia, de mi corazón.



Diana C. Arias V.

Un Hogar de Párrafos


Camino transitado sin final alguno

Esperanza desgastada al no encontrar futuro

Lágrimas ocupan el rostro cual cascada

Y chocan con las piedras de la profundidad

De un corazón envejecido.


Cambios deseados desde un ayer lejano

Estados jamás alcanzados

Ojos ya desgastados

De buscar inútilmente su amor ya alejado.


Soledad insinuante, resbalas en su pecho

Cama vacía, tristeza en su lecho

Confusa sonrisa, sonriente tristeza

Soledad insinuante

Invades su casa, la dejas desecha.


Amargura pasada, cejas levantadas

Encuentras en tu mundo

Un espejo a tu tristeza

Gimes en tu alma, pides compasión

Arrancando de sus almas

La hermosa canción.


Suerte inútil la de su espíritu

Hallazgos logrados sin aplausos recibidos

De aquel ser que odiado roba tus pensares

Y que con su sola presencia provoca tus pesares.


Falsa sonrisa que se levanta en tus ojos

Triste mirada que se refleja en tu sonrisa

Sueños logrados en la distancia

Tesoros perdidos en su recorrido.


Haces de tu desdén tu alegría

Finges vida cuando mueres

Pero sí que la tienes

Que cuna de pequeñas almas eres.


Luces, sonrisas, razones de estos corazones

Les duelen a estas hadas fértiles

Así como les derraman alegría

Orgullo de los conductores

Que esperan que los guíen.-


Y tu azúcar morena

Qué endulzas sino mi vida?

Qué recoges con tus manos

Sino las lágrimas que como cascadas

Caen en las piedras de mi corazón

Endurecido por el dolor de la herida

Que curaste con tu paz.

Diana Arias.

Maracaibo, Abril 7 de 2007.

Él


Claridad que acompaña el pensamiento de un hombre,
Simultánea a cariño, dulzura y paciencia,
Donde está presente un creador sin nombre,
Ese hombre muestra el universo con la más pura inocencia.
 

Ojos que se abren para ver el cielo,
Corazón inmenso que sobrepasa el cuerpo,
Manos pensantes que despiden al miedo,
Son instrumentos de trabajo intenso,
Del hombre que alimenta mis pensamientos.
 

Y se debe hacer énfasis en las manos,
Si hablar de ese hombre se quiere,
Manos creadoras, manos que vienen,
A calentar el frío rápidamente despacio.
 

Si se quisiera decirle cosa alguna a ese hombre,
Para expresar lo que el hace en el propio ser,
Habría que decir gracias, cosa que él,
Enseña con corriente de significados abundantes.
 

Gracias por enseñarme a decir gracias,
Gracias por significar lo que antes no tenía significado,
Gracias son las que tienes caballero andante,
Gracias por ayudarme a olvidar el pasado.

Diana.

Pautada la cita,
"Nos vemos mañana",
Cierra la puerta maría,
Y ve que se alejan ,
Desde su ventana, 

De pie junto a la ventana,
Cierra sus ojos y sueña,
Desprecia su vida pasada,
Pero a esa misma espera,
Sin saberlo, espera.
 
Halla placer en el dolor,
En el malestar de su ayer,
Se da cuenta que hoy,
Mas que nunca es aquella que fue.
 

Se da la vuelta,
Se sienta en la sala,
Pensando en que diría,
Si la dicha llegara.
 
Se reprocha su pensar,
Se golpea el pecho,
Ella dice que no debe pensar,
En lo que nunca será un hecho.
 

Pasa de la sala hacia la cocina,
Como siempre indecisa,
Entre consumir hasta gemir,
O aguantar hasta matar
Su muy cansada sonrisa.
 

Se dirige al comedor,
Donde tranquilamente se sienta,
Observa curiosamente el balcón,
Y se pregunta qué habrá afuera,
Seres tristes como yo,
o solo personas satisfechas.
 
Diana C. Arias V.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Decepción y Muerte


Si la esperanza trae adherida una decepción,
si la vida implica la espera de una muerte,
triste suerte la del que muerto en vida,
no espera sorpresa alguna, ni se sorprende.

Si el recorrido no es más que un pasaje a la muerte,
si en el acto de tristeza no hay cabeza coherente,
para qué la vida si no para la espera,
de esa manera que excluye la rutina,
de esa inmersión en la lógica divina,
que sólo nos separa de lo humano que nos comprende.

Diana Arias.
Diciembre 14 de 2008.

Amor Viajero

Intenso pasajero de la vida, si bien es cierto que esta vida pasa rápidamente, aún más que los momentos donde creemos respirar tranquilos, también es cierto que tú amor inocente, haces parada cuando adviertes unos ojos diferentes, no importa lo que te cueste bajarte de este tren, te bajas, ignorando el tiempo que tomará terminar de explorar esta nueva tierra.

En cada parada descubres un nuevo matiz del color gris que te destaca, no rojo, porque tú amor, no eres sólo pasión, sino mil colores con significante, que cansados de buscar una tierra propia, terminan cambiándose al color gris al terminar su jornada.

¿Recuerdas amor cuando te detuviste en esa tierra juguetona, donde el sol daba saltos como unos ojos pícaros, y esos árboles que se arrodillaban para alcanzarte al igual que unas manos inquietas? Sabías que esa parada iba a ser rápida, a prisa, pero sin embargo descendiste del tren (aunque se podría decir que subiste), a encontrar esa tierra que después dejaste con la excusa de que no era diversión lo que buscabas, sino una tierra solitaria, donde pudieras estar tranquilo.

Esa parada no es comparable con aquella cuando te detuviste sólo para contemplar aquella belleza que parecía perfecta, de donde te fuiste una eternidad después, porque era tanta la comodidad de esa tierra que te hizo recordar que eso era lo que buscabas, pero faltaba algo mas… que no conocías aún.

Es risible cómo no me sentiste, amor, cómo no supiste que yo era lo que buscabas, no supiste que simplemente me buscabas porque soy parte de ti, a mí que me llaman vacío, asesino de ilusiones disfrazadas de verdad, que visto de negro y me junto con tu blanca esperanza para darte color y forma, a ti, explorador, curioso, burlador hermoso.

Y si es por la soledad que no descansas, que buscas y buscas en tierras llenas de todo y nada, te dejaremos hacerlo, sin evitar reírnos de tu búsqueda en esperanza y falta, con fracasos y triunfos, hasta que abandones el tren de la vida.